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Rana del Parque Nacional Yasuní.jpg
EC1 YASUNÍ (ECUADOR), 29/10/2011.- En la confluencia de los ríos Coca y Napo se respira hoy un pesado olor a metales; en sus orillas, las chimeneas de los pozos petroleros escupen fuego donde antes hubo árboles. Y en el serpenteante curso dorado del Napo, los transportadores de fuel se han impuesto sobre las 'killas', las embarcaciones indígenas. Sin embargo, descendiendo el Napo varios kilómetros en dirección al Amazonas, y adentrándose en canoa al bosque inundado junto a su orilla derecha, uno descubre un 'nuevo mundo' que desafía la belleza del mayor paraíso terrenal que se pueda imaginar: es el Parque Nacional Yasuní. En la fotografía, un rana en el Parque Nacional Yasuní. EFE/Caty Arévalo